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Esta sección tiene como objetivo entregar un espacio donde podamos reflexionar sobre distintos temas, que contribuyan al desarrollo personal.  A partir de un artículo escrito por un profesional de Pro-XXI o invitado, esperamos abordar temas de tu interés y recibir también comentarios al respecto, que permitan ir profundizando en los contenidos futuros.  

 

1.- Los enamorados de sí mismos: un mal peligroso

2.- ¡Rómpanle el espejo a Narciso!

3.- ¿Por qué los enamorados de sí mismos se hacen daño, y dañan a sus empresas?

Existe un personaje en la oficina que sólo puede ser amado u odiado. No existen términos medios, porque tampoco los hay en su vida; es "el mejor" en todo lo que hace, las eventuales desgracias que le han ocurrido generan una deuda de los demás para con él y exigen ser tratados como "lo más importante del mundo". El problema de los Narcisos en el ámbito laboral, es que llegan a ser un tormento para quienes lo rodean, una piedra de tope en los equipos de trabajo, un empleado delicado de tratar para sus jefes y una amenaza para la felicidad de ellos mismos.

En estos tiempos, quizás por la sobre valoración del éxito, la belleza, lo material y el individualismo, andan muchos enamorados de sí mismos.  Pero ese amor propio exagerado, no es algo que "se lleve por dentro", como una autoestima sólida que permita alcanzar nuestras metas. Es un ego que exige que los demás actúen en consecuencia a nuestra importancia, y puede hacernos muy infelices (y rabiosos), cuando la realidad no nos refleja como creemos ser.

Sabemos que los Narcisos tienen baja o nula capacidad de autocrítica, que son reacios al aprendizaje (porque ya lo saben todo) y que probablemente no les interese mucho lo que aquí se expone. Sin embargo, aún es válido el intento de hacer una reflexión, para que sea leída por aquellos que podrían estar acercándose peligrosamente a contraer este mal, o por si hubiera un "Narciso" con el ego volando bajo, y sea capaz de internalizar al menos parte de este artículo.

Los Narcisos son un personaje interpretado en el mundo actual por personas que se han enamorado de si mismas, al punto de sentir que nada ni nadie de lo que está a su alrededor, es tan importante como ellos. Se sienten en el centro del universo y a su vez esperan que los demás asuman esta cualidad, pero si los otros no lo hacen, no es porque él haya dejado de ser lo más especial, sino por incapacidad de percibirlos como son.

Esta imagen sobrevalorada que tienen de ellos mismos, los hace incapaces de mirarse realmente como son. Pero los demás pueden describirlos claramente.

¿Cómo reconocer a Narciso en la oficina?

Son profesionales que se sienten los mejores en todo lo que hacen. Si se producen fallas, la culpa es de otros, pero los éxitos son todos de su autoría, incluyendo los que son de responsabilidad compartida o de sus subordinados.

*  Caminan por la oficina con paso firme, dejando un aire de arrogancia, buscando despertar envidias, denotando competitividad y displicencia.

Suelen exponer "la mejor idea" en todas las reuniones, y si alguien intenta hacer un aporte, o peor aún, contradecirlos, ellos hacen oídos sordos o definitivamente descalifican y ridiculizan a aquel que los "amenaza" con sus ideas.

Son buenos para abusar de la buena voluntad de sus compañeros de trabajo, exigiéndoles todo tipo de consideraciones, regalías y favores, pero no están dispuestos a devolver la mano. Por ello, suelen rodearse de "chupamedias" y alejarse de profesionales que puedan contradecirlos, exigirles o criticarlos.

No tienen problema en utilizar o manipular a sus compañeros de trabajo, con tal de conseguir objetivos personales. En algunos casos llegan a mentir y a engañar, para que se haga lo que ellos quieren.

Sus subordinados pueden sentir que terminan trabajando para él (Narciso) y no para la empresa. Además, se sienten poco escuchados en sus necesidades, y que no se les potencia en su desarrollo, ya que esto desde el punto de vista de los Narcisos, es una amenaza a su supremacía. Por lo demás tampoco consideran que sus empleados sean capaces de surgir.

Estos personajes pueden resultar muy atractivos por la seguridad que exhiben, incluso admirados y seguidos como líderes. Sin embargo, tienen una faceta agresiva e hiriente, que se manifiesta cuando reciben la más mínima crítica o no reciben la atención y admiración que creen merecer. Descargan con ira, su frustración y humillación, y tienden a acentuar su autoreferencia y arrogancia, como medida de protección de su ego.

 

¿Qué pierden los Narcisos en sus lugares de trabajo?

 

En primer lugar podrían llegar a perder el trabajo. Tanto amor propio les hace hipersensibles a la crítica, propensos a sentir "humillación" al recibir una negativa o incluso instrucciones. Para los jefes no son fáciles de sobrellevar porque luchan, incluso con armas poco éticas, por alcanzar más poder y desplazar a cualquiera que sea una competencia. Por otra parte, resultan difíciles de capacitar ya que sienten que "se las saben todas" y que nunca cometen errores. Esta imagen de arrogancia es además un muy mal ejemplo para los profesionales más jóvenes que comienzan a cultivar sus primeros éxitos.

Al estar tan centrados en sí mismo, les cuesta mucho adquirir una perspectiva global para tomar buenas decisiones. Priorizan de esta forma el éxito personal, por sobre los objetivos de la empresa.

Tienden a tener conflictos con sus equipos de trabajo. Su convencimiento puede ser motivador, pero su falta de empatía los hace poco cooperadores y tolerantes.

El principal perjudicado es finalmente el mismo. Al sentirse tan importante, siente que es indispensable en la empresa, por lo que no respeta su cansancio, ni los espacios que debiera darse para desarrollar otras áreas de su vida. A la vez, al no soportar que hayan personas mejor que él a su lado, que le hagan sombra, terminan por rodearse de personas más mediocres, que no los critican ni implican un desafío de superación, pero una vez más se sobrecargan de trabajo al asumir todas las responsabilidades porque nadie lo podrá hacer tan bien como él o a nadie se le ocurrirá una idea tan buena como la de él.

Otro problema grave es la cantidad de recursos que desperdician. Si quieren ser los mejores, necesariamente deben ir desarrollando habilidades y conocimientos. Y para ello la empatía, la intuición, la capacidad de escuchar y de integrar las críticas que reciben, son fundamentales. Su ego desmedido les hace perder muchas veces la posibilidad de perfeccionarse o enriquecerse como personas. Ni siquiera cuentan con una mente autocrítica; los errores no son de ellos, por lo tanto no los asumen, ni los rectifican, ni son capaces de aprender y evitarlos la próxima vez.

Mientras no cuenten con una imagen más o menos realista de ellos -que proviene del feed back que nos dan quienes nos rodean- no serán capaces de crear objetivos realistas, ni tomar decisiones acertadas, ni cultivar relaciones profesionales provechosas, que en este tiempo son fundamentales para el éxito profesional.

La humildad es una condición fundamental para alcanzar maestría, y los otros son una fuente infinita de sabiduría que no podemos dejar de mirar, sólo por estar hipnotizados frente al espejo con nuestra propia imagen. Sería bueno hacerle caso, de vez en cuando, a esos viejos refranes que nos dicen que: "el verdadero maestro es aquel que nunca deja de aprender" o a ese otro que simplemente sentencia: "el que menos sabe es quien más presume" o "quien no oye consejos, no llega a viejo".

 

Paula Rodríguez O.    

Periodista UDP

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