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Mujer
y Maternidad
Un concepto que es reiterativo
escuchar en los debates públicos es el de "paternidad
responsable". Los Ministerios de Salud, Educación
y el Sernam, aplican políticas de Estado para abordar
diferentes temáticas como Educación Sexual,
Planificación Familiar y Derechos Reproductivos, que
no siendo abordados de manera conjunta, se convierten en problemas
sociales que afectan a nuestro país en su globalidad:
a la familia, a los colegios, a las empresas y a la mujer.
Preocupantes son las cifras de embarazos adolescentes dadas
a conocer en las últimas semanas que revelan un incremento
de esta situación en los últimos años.
Cifras que no son oficiales son, las que apuntan a un problema
que causa divergencias de opiniones por posiciones éticas
contrapuestas: el aborto. Debido a que no es legal en Chile,
las cifras de cuántos abortos se producen al año
son imposibles de saber con exactitud. Sí se sabe que
éste se practica de forma clandestina en hospitales,
clínicas o en lugares muy rudimentarios y artesanales,
que ponen en peligro la vida de la mujer.
Más allá de las cifras
objetivas, de las políticas y planes de acción
concretos que se están implantando para abordar este
tema, es importante que cada mujer reflexione sobre sí
misma y su potencial capacidad para ser madre. La maternidad
es un aspecto de la mujer que define su ser femenino y que
determina su identidad.
La sociedad moderna actual tiende a discriminar
la facultad de ser madres de las mujeres, ya sea por separar
la sexualidad de la maternidad a partir de la contracepción,
por poner como valor personal la realización profesional
antes que la familiar, por contratar a menos mujeres en edad
reproductiva por ser un "peligro" para la productividad
de la empresa o, por ejemplo, con la incorporación
de la mujer a los planes de salud privados: su valor es mucho
más caro que el del hombre en edad reproductiva, ya
que para las Isapres no es negocio que las mujeres se embaracen.
Todos estos ejemplos son aspectos de lo cotidiano que las
mujeres viven, sin darse mayor cuenta de cómo se afectan
por ellos, pero que están enquistados en la mujer contemporánea
como parte de su estilo de vida.
La existencia de un hijo, independiente
del juicio moral que cada mujer puede hacer, desde el mismo
momento de la fecundación (argumento que trae discusiones
sobre el inicio de la vida y su negación justifica
la práctica del aborto) o desde el momento que sabe
que está embarazada, es innegable. En la mente de la
mujer ya se produce un espacio donde ese hijo existe, se fantasea
sobre cómo será, que nombre llevará,
como lo criará, es decir, simbólicamente ya
se es madre de un ser humano en desarrollo que aún
no conoce, pero que vive en su vientre y ocupa parte de sus
pensamientos. Más allá de todos los "problemas"
y responsabilidades que un hijo pueda traer, sobretodo si
el embarazo no es previsto o deseado, ese hijo VIVE en el
espacio psicológico de la mujer.
El testimonio de mujeres que se han provocado
un aborto es la mejor prueba de lo traumático del hecho.
Piensan que cometieron un asesinato, que su cuerpo está
contaminado, que no van a poder ser madres nuevamente, que
no tienen perdón de Dios ni de los demás, que
nadie las va a volver a querer. Todas estas vivencias generalmente
no las comparten, las llevan como un secreto y una carga que
sólo ellas deben sobrellevar. La maternidad se resiente
ya que atentaron contra su hijo y su cuerpo, por lo que todo
lo que tenga que ver con niños y ser madres las pone
especialmente sensibles. Su ser femenino queda resentido en
su núcleo de identidad.
Lo que queremos resaltar en estas líneas,
es que, debido a la época que vivimos, la maternidad
se ve dificultada por los factores sociales en que la mujer
está inserta. Es importante que cada mujer se plantee
su posición con respecto a lo que para ella significa
ser madre, que tenga una postura que sea irrevocable ante
las contingencias que pueda vivir debido a situaciones familiares,
laborales o económicas.
Un hijo que viene al mundo trae a la
larga muchas más alegrías que todos los contratiempos
que pueda implicar. Una solución tan radical como el
aborto puede solucionar problemas a corto plazo, pero deja
secuelas psicológicas para toda la vida, que atentan
directamente a la esencia femenina de la maternidad y este
dolor tiñe el resto de los ámbitos de la vida
de la mujer.
María Elisa Salah
C. Psicóloga
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