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¡¡¡
Con la mano en el corazón !!!
¿Ha
tenido problemas con su pareja
a causa del trago?
¿Ha tenido ganas de disminuir lo que toma?
¿Le ocurre en ocasiones que sin darse cuenta termina
tomando más de lo que piensa?
¿Ha perdido amigos o parejas por el trago?
¿Ha tenido que tomar alcohol en las mañanas?
¿Le ha ocurrido que al despertar, después de
beber la noche anterior, no se acuerda de parte de lo que
pasó?
¿Le molesta que lo critiquen por la forma en que toma?
En fin, estas son algunas preguntas que, si siendo honestos
con nosotros mismos hemos contestado a alguna de ellas que
SI, indican que tenemos problemas con el alcohol.
Nadie habla de ser un alcohólico,
que como sabemos constituye una enfermedad, sino que del abuso
del alcohol en estos días que se da en personas "normales"
y que no ven nada malo en "tomarse un trago".
El problema radica en la minimización
del asunto, que muy bien se expresa en el lenguaje "¡pero
si sólo fueron unos traguitos! ó ¡me tomo
una cervecita más y punto! ¿tomémonos
un vinito?"... y es así como NADIE se hace cargo
del problema y, lo que es peor, existe un solo paso para llegar
a ser alcohólicos, aspecto que también se niega
"eso a mi no me va a pasar, porque conozco mis límites",
frase típica de quienes ya están siendo bebedores
excesivos, y que por lo demás desconocen nuestra biología.
Quizás en un principio comenzamos
tomando por el placer que nos da el trago en sí, pero
en la medida que nuestro organismo se va acostumbrando, se
toma para conseguir los efectos que produce el trago: ya sea
relajo, desinhibición, risa, valentía, olvido
de los problemas, compañía... y muchas sensaciones
más, incluso la "mala onda" de estar sobrios.
Quizás percibimos estas sensaciones
como algo "deseable", que queremos alcanzar, pero
no nos percatamos, que cada vez se necesita más alcohol
para producir el mismo efecto y lo que es peor, nuestros problemas
se van incrementando... cada vez nos sentimos menos comprendidos
por nuestros seres queridos, creemos que nuestro pasado era
mejor que lo que nos viene para el futuro, tenemos un enorme
vacío interior o simplemente no le vemos mucho sentido
a las cosas que hacemos.
Te invito a reflexionar en el tema con
la mano en el corazón y reconocer sólo y frente
a ti mismo, por ahora que necesitas algún cambio en
tu estilo de vida, ayuda de tus seres queridos y/o de algún
profesional especializado, antes que sea demasiado tarde.
Lo importante es que creemos en el cambio
personal, y en la medida que reconozcamos nuestros errores
o debilidades (cosa que cuesta bastante), podremos trabajar
para mejorarlos, desarrollarnos en "ser mejores personas"
y así tener una vida más armónica, tanto
en la convivencia con los demás como en poder estar
en mayor contacto con nuestro interior. Una vida más
plena y con sentido, nos espera, tras una primera toma de
conciencia.
Soledad Rencoret M. Psicóloga
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